
Hace pocas semanas viaje a Quito, la capital de Ecuador, y un paseo por la avenida de los volcanes se convirtió en la más espectacular aventura que algún caminante con poco tiempo quisiera disfrutar. La verdad es que aproveche el Teleférico y logré así ahorrar casi un kilómetro de subida. Dicen que la altura que este alcanza es de 4100 metros, pero la realidad es inferior a eso. Si llega un poco más abajo, pero deja casi a los pies de senderos bien marcados que conducen a la cumbre del mirador más preciado: el Ruku Pichincha, el volcán extinto que si el día está despejado ofrece una espectacular vista de las alturas de los Andes en Ecuador .
Ritmo lento, paso lento, pero paso mantenido, sin apurar la respiración, sin prisas, disfrutando del paisaje, y el resultado obtenido fue realmente espectacular con un asombroso , y sobretodo satisfactorio. Valió la pena haber partido temprano (no tanto como hubiese querido), para sirvió pagar por el andarivel y ahorrar tiempo y esfuerzo en la caminata inicial.
Durante gran parte del camino el sonido de la montaña fue la música que escucharon mis oídos, durante gran parte del camino escuche mis pensamientos, durante gran parte del camino disfrute de los pequeños detalles, y casi sin saber, un paso después de otro gané altura hasta llegar a su cumbre, sin saber lo que podía encontrar, pero sumamente feliz de poder llegar a su cumbre.
La forma de llegar a es simple, hay que preocuparse solamente de llevar algo de alimentos, un poco de agua, y ropa de abrigo. El frío se hace sentir en las alturas, pero la imagen se retiene en la retina.

Deja una respuesta